viernes, 3 de marzo de 2017

III. LOS VIÑADORES HOMICIDAS *

Mc 12,1-12; Mt 21,33-46; Lc 20,9-19.

Los tres Sinópticos colocan la parábola de los viñadores homicidas en la última semana de la vida de Jesús, en Jerusalén. Aun cuando ésta colocación obedece a principios de composición literaria, sin embargo, dado su contenido, esta parábola la debió haber pronunciado Jesús en un tiempo avan­zado de su ministerio, cuando las hostilidades de los enemi­gos habían recrudecido. Jesús presiente su muerte.

Presentaremos la versión de Lucas.

1. LA VIÑA:

 9:  Ahora bien, comenzó a decir al pueblo esta parábo­la: "Un hombre plantó una viña y la arrendó a  unos labradores y se ausentó bastante tiempo ".

2. LOS SIERVOS ENVIADOS A LA VIÑA:  Lc 20,10-12.


"Y a su tiempo envió donde los labradores a un sier­vo para que le diesen parte del fruto de la viña. Mas los labradores, golpeándole, le enviaron vacío. Y vol­vió a enviar a otro siervo; mas ellos a aquel también, golpeándole e injuriándole, le enviaron vacío. Y vol­vió a enviar a un tercero; mas ellos a éste también, hiriéndole, le echaron".

Tenemos, pues, que en Lucas tres veces es enviado un siervo y hay, en los ultrajes, un climax ascendente perfecto: golpes, golpes e insultos, heridas...


3. LA MISION DEL HIJO:  Lc 20,13-15a.

"Ahora bien, dijo ei dueño de la viña: '¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; tal vez respetarán a éste'. Mas, viéndole los labradores, discutían unos con otros diciendo: 'Este es el heredero, matémosle para que llegue a ser nuestra la herencia'. Y echándole fuera de la viña, le mataron".

Lucas hace reflexionar al dueño que habla en primera persona:
"¿Qué haré? Enviaré a mi Hijo amado".

Marcos y Lucas han enriquecido cristológicamente la parábola. Ese adjetivo es un eco evidente de la voz del cielo en el Bautismo de Jesús: Mc 1,11; y en la Trans­figuración: 9,7.

* Marcos, Mateo y Lucas coinciden en afirmar que los viñadores, al saber que ahora el enviado era el heredero, se dijeron: "Venid, matémosle y será nuestra la herencia".

*  Lucas escribe: “Y tomándole, le echaron fuera-de la viña y le mataron". Y es que, al hacerlo morir fuera de la viña, están aludiendo a los inci­dentes de la pasión de Jesús, muerto efectivamente fuera de la muralla de Jerusalén.


4. ¿QUE HARA EL SEÑOR DE LA VIÑA?:  Lc. 15b-19.
Esta pregunta, que se encuentra en los tres Sinópticos, parece esen­cial en la parábola, pues es como el desenlace final de todo.

"¿Qué, pues, les hará el dueño de la viña? Irá y per­derá a estos labradores y dará la viña a otros". Más, oyéndolo, dijeron: "¡Que no suceda eso!". Mas él, mi­rándoles, dijo: "¿Qué es, pues, esto que está escrito: 'La piedra que habían reprobado los constructores, ésta se hizo cabeza de ángulo'?": vv.l5b-17.

* Los tres Evangelistas introducen, entre la respuesta de Jesús y el intento de las autoridades para capturarlo, una cita del Salmo 118,22-23. Este texto fue uno de los más utilizados por los primeros cristianos para probar la resurrección de Je­sús y su exaltación: Hch 4,11; Ef 2,20; 1P 2,4. Con toda probabilidad, esta cita ha sido insertada aquí alegóricamente como fundamento bíblico para explicar la suerte de Jesús re­chazado por los Judíos, pero resucitado por Dios.

*     Lucas ha hermoseado el pasaje, dándole vigorosa ani­mación, y así escribe: "... y dará la viña a otros. Mas, oyéndolo dijeron: ¡Que no suceda eso!. Mas el, mirándoles, dijo…; cita luego el Salmo 118 y agrega: "Todo el que caiga sobre aquella piedra se destrozará, mas sobre el que ella ca­yere, le aplastará": 20,18.

20,19: "Y los Escribas y los jefes de Sacerdotes buscaron echar sobre él las manos en aquella misma hora, y temieron al pueblo. Pues habían entendido que por ellos había dicho esta parábola": 

REFLEXIONES

a)   Sentido de la parábola primitiva.
Toda parábola es por sí misma una comparación. Pues bien, la comparación primitiva parece haber sido la siguiente: Dios plantó una viña y la entregó al Pueblo de Israel para que la trabajara y la viña diera frutos. Envió en algunas oca­siones mensajeros para que recogieran fruto, pero fueron mal­tratados por los labriegos. Ha enviado ahora a su hijo, Jesús, el heredero, pero lo matarán. Ante tales hechos. Dios castigará a los primeros trabajadores, les quitará la viña (es decir, su tierra, su reino, sus posesiones, el Reino de los Cielos) y la dará a otros que la cultiven.

b)   Aiegorización de la parábola.
Esta parábola, grabada en la mente de los discípulos, tanto por sus imágenes, como por el tiempo en que Jesús la pronunció (cerca de su pasión y muerte), pronto recibió pre­cisiones y complementos alegóricos referentes, ya sea a la suer­te del mismo Jesús, ya sea a las condiciones del nuevo Pue­blo de Dios, heredero espiritual de las promesas antiguas.
Esas adiciones alegóricas son:
*    La referencia a la Viña de Isaías 5,1: Mc 1; Mt 33.
*    El envío no sólo de dos o tres siervos, sino de "otros mu­chos", alusión a los Profetas enviados por Dios y muertos por las autoridades del Pueblo: 2 Cr 24,21; Mt 23,37; Lc 13,34.
El envío de "un Siervo más" (Mc), que es a la vez su Hijo Amado (Mc-Lc), que ha sido muerto, no dentro de la viña (Mc), sino fuera (Mt-Lc).

Es imposible no sentir el fuerte carácter cristológico de estas adiciones:

*    Jesús es presentado como el Siervo de Yahvéh.
Es declarado el Hijo de Dios en un sentido peculiar. Fue muerto fuera de Jerusalén.
Dios lo resucitó y lo constituyó "Piedra angular" del edifi­cio del Nuevo Pueblo de Dios. Eso es algo que sólo Dios, pudo hacer y es motivo de admiración para el hombre.

*    El Reino de Dios —que había sido prometido a Israel— ahora será patrimonio de otra Nación, la grande Nación humana que acoge a Jesús.

*    Ante Jesús no se puede ser indiferente. El no aceptarlo es es como si alguien tropieza contra una piedra y se hiere con ella, o como quien es aplastado por una piedra que le cae encima.



*Salvador Carrillo Alday M.Sp.S. LAS PARÁBOLAS DEL EVANGELIO. pags. 74-76 Instituto de Pastoral Biblica. México, 2011